Ahí estaba Richard Attemborough, entusiasmado como un niño con zapatos nuevos. Con su bastoncito y su pinta de abuelito entrañable a Sam Neil y a Laura Dern lo de ‘no hemos reparado en gastos’. Recuperar especies extinguidas como los dinosaurios era al fin posible, al menos, en el celuloide.

Lo curioso es que esa idea de ciencia ficción parecía poder sentido en el mundo real. ”, afirmaban algunos científicos. Ahora un nuevo estudio publicado en Science deja claro que igual nos habíamos emocionado, y que lo de recuperar expecies extintas es imposible, o al menos muy difícil de lograr.

‘Jurassic Park’ nos hizo soñar a todos. La película de 1993 dirigida por Steven Spielberg se ha convertido en todo un clásico del cine de aventuras y ciencia ficción, pero también ha impulsado nuestro sueño de recuperar especies extintas. Los paleontólogos la aman, y los ingenieros genéticos vieron en ella toda una inspiración. En la peli todo parecía cosa hecha: bastaba con tener ADN de esas especies, porque el resto parecía prácticamente solventado.

Los expertos lo veían factible. Había científicos que afirmaban que “la posibilidad de crear un  dinosaurio existe ahora mismo”. Hasta tenemos nuestro Dr. Alan Grant (el personaje interpretado por Sam Neil) de verdad: se llama Jack Horner y lleva años investigando en este campo. Su libro —con correspondiente charla TED viral en 2011— tiene un título que resume bien su filosofía: ‘Cómo construir un dinosaurio: la extinción no tiene por qué ser para siempre’. Su proyecto ‘Construye un dinosaurio’ cuenta además con un benefactor muy peculiar: George Lucas, y Horner lo tenía claro cuando dijo que “me sorprendería mucho que no los tuviéramos [dinosaurios] en diez años”. Le quedan un par para sorprenderse.

Y ha habido avances palpables. La ciencia ficción no parecía serlo tanto cuando vimos cómo el equipo del investigador español Alberto Fernández-Arias nos trajo de vuelta al búcaro —una cabra montesa del Pirineo— en 2003. Hay más logros patrios en este sentido, como el que permitió recuperar ADN de unos antiguos primates del pasado con una asombrosa técnica. Los esfuerzos para volver a criar rinocerontes blancos también ilusionaron al mundo entero, y aunque la esperanza sigue viva, la situación es delicada y solo quedan 14 embriones fertilizados para dar respuesta a esa pregunta.

Pero queremos ir más allá y recuperar, por ejemplo, un mamut. Los proyectos para recuperar expecies extinguidas recientemente o que están en franco peligro de hacerlo se combinan con proyectos mucho más en la línea de la película de Spielgerg. Hace unos meses supimos que hay un proyecto para recuperar al mamut, un gigantesco animal que se extinguió hace alrededor de 4.000 años. Un colmillo nos permitió recuperar todo el ADN y su genoma está totalmente secuenciado, y para ayudar tenemos además otra herramienta que se ha convertido en otra gran esperanza de los ingenieros genéticos: CRISPR.

No abramos el champán aún. Un estudio publicado recientemente en la prestigiosa Science enfría las expectativas. Un grupo de científicos han intentado recuperar la llamada rata de Maclear, una especie extinguida hace un siglo. Ni su genoma aparentemente completo ni el uso de CRISPR han sido suficientes, y los investigadores afirman que esto “muestra lo maravillosamente cerca y, al mismo tiempo, lo devastadoramente lejos” que estamos de recuperar especies extintas.

Que falte un 5% del genoma es muchísimo. Esta rata era candidata perfecta para la ‘desextinción’, afirmaba el equipo, pero a tener un genoma prometedor no era suficiente. Al compararlo con el de su prima, la rata noruega, descurbieron que faltaba el 5% del genoma de la rata de Maclear. Estaban los genes que eran responsables de la característica forma redondeada de sus orejas, pero no el de su importante sistema inmune o el de sus genes olfativos.

De hecho muchos de los genes que faltan son justamente los que hacen única a cada especie. Y aunque pudieran hacer algo, “parece claro que no será nunca una rata de Maclear”. La analogía era contundente: el genoma humano es tan solo un 1% diferente del de los chimpancés.

No perdamos la esperanza. Andrew Pask, un biólogo de la Universidad de Melbourne, no se mostró tan decepcionado. Para él otro candidato para la recuperación es el lobo de Tasmania (no el demonio, ojo), y aunque también les falta un 5% del genoma, cree que esos genomas corresponden a regiones repetitivas que no afectan al aspecto o comportamiento del animal.

Mamuts no, elefantes lanudos sí. Las técnicas de hecho están mejorando, y George Church, genetista de la Universidad de Harvard que está involucrado en un proyecto para recuperar al mamut, lo tiene claro: “muchos genomas animales al 100% llegarán más y más rápido”. Eso sí: también ha cambiado de opinión respecto a lo de recuperar un mamut, algo que para él es “imposible” —y que además tiene implicaciones con la propiedad intelectual—. En lugar de eso se podrá lograr algo así como un “elefante lanudo” que soporte mucho mejor el frío. Para él “el objetivo no es hacer fotocopias perfectas, sino híbridos selectivos”. Otros creen que estos esfuerzos spielbergianos no ayudan a la conservación de las actuales especies en peligro de extinción, sino que las perjudican, pero esa es otra cuestión.


La noticia

Creíamos que podríamos resucitar a especies extinguidas, como en Jurassic Park. Va a ser muy difícil

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Pastor

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