A Gustav Tauschek se le encendió la bombilla en 1932. Llevaba tiempo pensando en alguna forma de almacenar datos, y acabó patentando el tambor magnético. Él no lo podía saber, pero aquello acabó siendo fundamental para el desarrollo de la informática moderna.

Fueron varios los proyectos que utilizaron aquel concepto, y entre ellos estaba el IBM 650 RAMAC, el primer ordenador fabricado en serie. Tenía una unidad de almacenamiento derivada de aquel concepto de Tauschek, y aquel monstruo era tan caro que ni siquiera se vendía: las empresas se “suscribían” al IBM 650 y lo alquilaban por meses.

Qué podías conseguir en los 50 por 3.200 dólares al mes (de la época)

Era 1953 e IBM iba a por todas: presentaba su IBM 650 Magnetic Drum Calculator, aunque no estaría disponible hasta diciembre de 1954. Aquel prodigio estaba basado en un tambor o rodillo magnético, y estaba basado en lógica decimal, y no binaria.

El enorme IBM 650 se componía de la consola —900 kg—, el dispositivo de alimentación IBM 655 —1.350 kg—, un lector y un perforador de tarjetas y periféricos como el terminal de consultas o las unidades de cita magnética.

Una de sus grandes peculiaridades era su sistema de memoria, basada en un tambor giratorio capaz de almacenar hasta 4.000 palabras de 10 dígitos. Su funcionamiento hacía necesario esperar a que el cabezal se situase en la posición correcta, y de hecho el programador casi tenía que “adivinar” cuándo se acababa de ejecutar una instrucción para colocar la siguiente de forma que el tambor tuviera acceso rápido a ella y no se tuviera que esperar más tiempo del necesario.

Aquella máquina acabó convirtiéndose en un éxito en todo tipo de ámbitos, y se aplicó por ejemplo para cálculo de primas de riesgo en seguros, en cálculos de estructuras, en contabilidad o en diseño de misiles balísticos. En 1957 ya había compilador de FORTRAN (aunque la versión inicial compilaba FORTRAN a SOAP —Symbolyc Optimal Assembly Program—, el lenguaje ensamblador “nativo” del 650), pero también se soportaban otros lenguajes arcanos como RUNCIBLE o ADES II.

El tambor de memoria del IBM 650 era de todo menos sexy. Aquí los fans del #cableporn harían maravillas. Fuente: Wikipedia.

IBM esperaba instalar unos 50 sistemas de este tipo, pero la demanda fue mucho mayor de lo esperado. El IBM 650 era relativamente compacto para la época (cabía en una habitación, todo bien) y era “amigable” —aritmética decimal, conjunto de instrucciones reducido—.

Aquello pareció disparar su uso: en 1955 ya había 75 máquinas instaladas y funcionando, pero la cifra ascendió a 300 en 1956. Para 1962 el número había crecido hasta las 2.000, y en ese momento se dejaron de fabricar, aunque se dio soporte a sus componentes hasta 1969.

Otro de los datos sorprendentes del IBM 650 era su coste: rondaba los 500.000 dólares de la época, lo que equivaldría a unos 5,3 millones de dólares hoy en día. Eso hacía que las empresas y entidades que usaban este computador no lo compraran, sino que “se suscribían” a él alquilándolo.

El precio de ese alquiler era de 3.200 dólares de entonces, lo que significa que quienes lo usaban pagarían 34.300 de los actuales dólares al mes para disfrutar de esa capacidad de cálculo.

Y eso sin contar los accesorios: se podían alquilar el lector/perforador de tarjetas (550 dólares/mes) o una memoria magnética con capacidad para 60 palabras por otros 1.500 dólares al mes.

Hay quien dice que uno de los factores del éxito de IBM fue uno realmente curioso: tenía un montón de luces parpadeantes, lo que permitía identificar a los usuarios qué estaba pasando en cada momento.

Una curiosidad: el IBM 650 fue el primer ordenador que llegó a España: lo compró la Renfe en 1959, y para entonces su precio había bajado sensiblemente: costó 250.000 dólares de la época, equivalentes a 1,9 millones de euros actuales.


La noticia

Hubo un tiempo en el que las empresas no podían comprar ordenadores. Así que “se suscribían” a ellos

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Xataka

por
Javier Pastor

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