El Congreso de los Diputados acaba de aprobar una moción para eliminar la obligatoriedad del uso de mascarillas en interiores. Es decir, el Congreso acaba de pedir al ejecutivo que tumbe la última de las grandes medidas de la pandemia que sigue en vigor. Y lo ha hecho, curiosamente, con los votos del PSOE minutos después de que Sánchez descartara la derogación de la obligatoriedad. ¿Qué está pasando con la mascarilla y por qué somos uno de los últimos países de Europa en mantenerla en interiores?


Una petición al gobierno apoyada por el partido de gobierno. Esta semana, dos mociones distintas (una de VOX y otra de Cs) pedían al Gobierno que eliminara la obligatoriedad de la mascarilla en interiores. Las dos parecían destinadas a ser rechazadas en el Congreso, pero en el último momento el partido socialista se ha sumado a la de Ciudadanos. Así, se ha aprobado con los votos a favor del PSOE, Vox y Ciudadanos; la abstención de Unidas Podemos, Más País y el resto del “bloque progresista”; y el voto en contra del PP, el PNV y Coalición Canaria.

¿Por qué ahora? La clave ha sido una enmienda socialista que sustituye la petición del “establecimiento de un calendario de desescalada” por algo mucho menos específico (“dar los pasos adecuados para abordar la reconsideración de las medidas de contención de la pandemia de COVID-19”) en el marco del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. A efectos prácticos, solo se ha vuelto a escenificar que el asunto de las mascarillas en interiores dejó hace tiempo de ser una cuestión sanitaria.

Sánchez no pone fecha. Sobre todo, porque minutos antes Pedro Sánchez había dicho en el Hemiciclo que tomará la decisión de eliminar la mascarilla en cuanto existiera consenso en la comunidad científica y lo avalaran los profesionales sanitarios: “ellos son los que saben y en cuanto nos digan, lo haremos al segundo siguiente”. “Queda un día menos para que esa obligación se levante”, ha declarado sin explicar cómo, cuándo o qué criterios objetivos deben darse para que esa decisión se tome.

¿En qué situación queda la mascarilla? En la misma que estaba. El día 2 de febrero el Gobierno consiguió aprobar la obligatoriedad de la mascarilla en exteriores, solo para tumbarla dos días después. La explicación estaba en que, aquel decreto ómnibus de principios de febrero, le otorgaba la capacidad de quitar y poner la obligatoriedad sin pasar por el parlamento.

Desde entonces, y pese a que el mismo ejecutivo había puesto finales de marzo como punto de referencia para hablar del fin de las mascarillas, los mensajes han sido contradictorios. No solo no existe ningún tipo de calendario, sino que tampoco existen criterios generales que permiten intuir cuando se eliminará. Todo está en manos de las decisiones del Gobierno.

Minoría europea. Mientras tanto, España sigue formando parte del pequeñísimo grupo de países europeos que aún mantiene las mascarillas en interiores. Italia, Eslovaquia, Lituania y Bulgaria siguen ahí. Grecia, otro de los pocos países que la mantenían, abandonará la obligatoriedad a partir del 1 de abril.

Imagen | Chema Clares/GTRES


La noticia

La mascarilla ya es un asunto más político que sanitario. Y por eso el Gobierno no pone fecha de salida

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Xataka

por
Javier Jiménez

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