Si la Unión Europa quiere sacar adelante su revolución energética y lograr sus objetivos de descarbonización, gran parte del partido deberá jugarlo en el asfalto. A día de hoy el transporte es responsable de más o menos el 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero en España y la mayoría de ese porcentaje, el 95%, se genera en las carreteras. Bruselas lo sabe y ha diseñado ya medidas para avanzar hacia un modelo más sostenible. En el caso de los camiones y otros vehículos pesados, por ejemplo, quiere que en 2030 salgan de fábrica emitiendo un 30% menos de CO2.

Los objetivos son igualmente ambiciosos para los automóviles privados. Bruselas quiere que digamos adiós a la venta de nuevos coches de gasolina y diésel en 2035. La pregunta es: ¿Cómo se están preparando para el cambio los ayuntamientos, empresas públicas y organismos metropolitanos que se encargan de gestionar gran parte de la movilidad urbana? ¿Tienen planes para renovar sus flotas? No es una cuestión menor. Según ANFAC, en 2020 el 55% de los buses y microbuses del país —no todos tienen que dedicarse a servicios públicos, claro— superaban los diez años.

¿Qué están haciendo las principales ciudades del país?

Aquí algunos ejemplos.

Barcelona y la apuesta por el hidrógeno. Esta misma semana Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) puso en servicio su primer autobús de hidrógeno. La decisión marca un hito en la Ciudad Condal, pero también, detalla TMB, en el conjunto de España. El nuevo vehículo se estrenó en la línea X1 y es el primero de los ocho fabricados por CaetanoBus que entrarán en funcionamiento y repostarán en la Zona Franca barcelonesa. Tiene capacidad para 37,5 kg de almacenamiento.

El nuevo “fichaje” está en sintonía con el Plan Estratégico 2025 de TMB, que contempla la incorporación de 508 buses de energías limpias, 233 eléctricos y 46 de hidrógeno. A finales del año pasado el organismo catalán alcanzó también un acuerdo con Solaris, del grupo español CAF, para la adquisición de 24 buses del modelo Urbino que llegarán este año y se suman a los 19 Urbino 18 de los que ya dispone la entidad encargada de la gestión del transporte en la urbe condal.

Madrid y la renovación de la flota. Madrid también se ha lanzado a la renovación de su flota de autocares. En enero la Empresa Municipal de Transportes (EMT) anunció sus planes para hacerse con 150 buses eléctricos de 12 metros entre 2022 y 2023 por un valor estimado de 99 millones de euros. Poco antes el Ayuntamiento había avanzado su intención de dejar de ofrecer servicios con buses de gasoil a partir de 2023. Su objetivo: que la flota pase a estar compuesta de vehículos eléctricos, gas o híbridos. Las primeras unidades del lote se planteaban para septiembre.

Hace justo un año la EMT anunció también la adjudicación de un concurso para dotarse de 520 nuevos buses de gas natural comprimido (GNC) para los ejercicios 2021, 2022 y 2013 y la compra de otro medio centenar de eléctricos. “Estas adquisiciones permitirán retirar de la circulación la flota más contaminante de la empresa municipal”, señalaba el organismo madrileño en un comunicado. Por lo pronto, la empresa avanza en la implantación de su red cien por cien electrificada en la capital.

Valencia, a por la descarbonización. En el caso de Valencia ocurre algo similar. Su organismo encargado de la gestión del transporte, la EMT, inició en diciembre las gestiones para comprar una veintena de autocares eléctricos de 12 metros con una potencia mínima de 150 kW y que, se apunta entonces, llegarán a inicios de 2023. La inversión: 11,6 millones de euros, suma en la que se incluye el mantenimiento durante el período de garantía. EMT también ha movido ficha para la electrificación de la cochera de Sant Isidre. En enero, el alcalde de la ciudad, Joan Ribó, apuntaba también que Valencia quiere apostar por el gas metano e hidrógeno verde en los buses urbanos.

Sevilla y la apuesta por el “tranvibús”. Otro caso interesante lo deja Sevilla. En febrero su Ayuntamiento sacó a licitación la compra de 11 vehículos eléctricos para cubrir la futura línea del denominado “tranvibús”, un autocar eléctrico que circulará por un carril con prioridad para vehículos de cero emisiones, entre Torreblanca, Sevilla Este y la estación de Santa Justa. El objetivo es que estén listos en 2023, a tiempo para la puesta en marcha del servicio. En septiembre de 2021, el Consorcio Metropolitano de Transportes de Sevilla anunció la incorporación de un bus eléctrico.

Zaragoza da paso a los autocares eléctricos. En la quinta ciudad más poblada de España, Zaragoza, la movilidad pública eléctrica también ha sido noticia en las últimas semanas. En marzo el Ayuntamiento y las compañías Avanza y Endesa X presentaron el arranque de las obras de “uno de los proyecto de electrificación de transporte público más importantes de España”.

La metrópoli quiere renovar su flota con 68 nuevos buses que se añadirán a los cuatro en servicio y aplicar un cambio de calado, con la instalación de 76 cargadores para autocares de 100 kW y 150 kW y uno semirrápido de 300 kW. Se destinarán más de ocho millones a obras y adecuación.

Imágenes | Miguel Ángel Cuartero (TMB), EMT Madrid, EMT València


La noticia

La revolución energética pisa el acelerador en los buses urbanos: así se están adaptando las ciudades de España

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Carlos Prego

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