La inteligencia artificial cada vez se usa para automatizar más procesos de trabajo, y los recursos humanos no son una excepción. Un número creciente de empresas están empezando a utilizar software profesional de selección de candidatos para hacer de primer filtro de todos los currículos que les llegan a través de sus ofertas de empleo y que así sus técnicos de RRHH se centren en los perfiles que, según los algoritmos, mejor se adaptan a lo que busca la compañía.

Estas herramientas, en teoría, optimizan los procesos de selección y los hacen más eficaces, pero a veces también hacen que en el camino se pierdan candidatos válidos por cuestiones más técnicas que profesionales: currículos con diseños poco legibles para las máquinas, palabras claves mal elegidas o formatos incompatibles con el software, entre otras cuestiones.

¿En qué se fijan los algoritmos? Cada programa de gestión de recursos humanos tiene sus particularidades, a las que hay que añadir los criterios que cada empleador introduce y los datos que elige para entrenar a los algoritmos de selección. Sin embargo, la mayoría coinciden en los aspectos más básicos de los softwares de análisis de datos documentales, que tienen que ver con las palabras clave y la estructuración de la información, según explica Hong Qu, director de Investigación de la Universidad de Stanford, a la BBC.

Las palabras clave. Uno de los aspectos más básicos que tienen en cuenta estos algoritmos son las palabras clave. Los empleadores buscan a candidatos con una serie de aptitudes, experiencia y formación, y si estas aparecen bien especificadas y contextualizadas en el currículo, existen muchas más posibilidades de que el software incluya al aspirante en la siguiente fase.

Esto quiere decir que es mejor ser específico, concreto y simple. Por ejemplo, será más fácil que un algoritmo entienda lo que soy si bajo mi nombre escribo ‘periodista’ que si me da por redactar algo como “ayudo a la gente a saber lo que pasa en el mundo”. Y lo mismo con los cargos de experiencias previas, ya que si son muy raros o se alejan mucho de la denominación general que le da el sector a trabajos similares, el software entenderá que no tiene relación con lo que está buscando y lo descartará.

En el apartado de las palabras clave también es importante leer con detenimiento la oferta de empleo y, si nos interesa mucho, tratar de localizar en ella los términos que ha usado la empresa para redactarla e incluirlos en nuestro currículo, ya que es probable que sean los mismos que busque el algoritmos en el proceso de selección, según explica Liz Guarneros, asesora laboral, en un artículo en LinkedIn.

Detalles en lugar de generalidades. Otro aspecto importante es explicar con detalles concretos las labores realizadas en los empleos anteriores, lo que, además, puede servir para introducir palabras clave de forma natural. “Por ejemplo, en lugar de escribir que siempre lograste alcanzar tus objetivos, prueba a decir ‘superé los objetivos un 20% el primer trimestre y un 18% el primer año’”, explica la empresa de recursos humanos Hays en su blog.

Enlaces. Otro aspecto que los algoritmos valorarán positivamente es la introducción de enlaces a ejemplos de trabajos anteriores en los que el candidato ha participado, ya que incorporarán más información de contexto a la ya especificada en la descripción para avalar su trayectoria, según explica la plataforma de formación Udemy a La Vanguardia.

Estructura y diseño. La simplicidad también es importante a la hora de diseñar un currículo entendible para los algoritmos. Hace un tiempo los CV coloridos, con diseños llamativos y estructurados como infografías se pusieron a la orden del día porque, según algunos expertos, eran más atractivos para el ojo del técnico de selección.

Sin embargo, esas estructuras no convencionales en documentos de texto y la inclusión de elementos como cuadros, imágenes o gráficos dificultan, e incluso pueden llegar a impedir, la lectura de algunas partes del currículo por parte del algoritmo. Por lo tanto, es mejor optar por una disposición convencional en la que la información se separe con diferentes tamaños de letra. También es recomendable usar un diseño a una sola columna.

“Hay que evitar crear tu currículum con Photoshop o softwares de diseño gráfico, porque estas herramientas convierten el texto en imágenes, lo que las hace ilegibles para los algoritmos”, explica Guarneros.

Fuentes estándar. El tema del diseño es tan importante que esta asesora laboral incluso aconseja utilizar las fuentes de texto más comunes, tales como Arial, Calibri o Times New Roman. Ya que si el software no reconoce el tipo de letra en que está redactado el currículo, le será completamente ilegible y lo descartará inmediatamente.

Formato. Y algo parecido ocurre con el formato, por eso la mayoría de las fuentes coinciden en que lo ideal es enviarlo en PDF o Doc. También hay ofertas en las que se especifica el formato en el que prefieren que se les envíe el currículo, unas indicaciones que es recomendable seguir.

La importancia de LinkedIn. Por último, también hay que tener en cuenta que existen algoritmos que no trabajan sólo con los documentos enviados por los candidatos a la empresa, sino que también se encargan de rastrear los perfiles públicos de los profesionales en bases de datos y redes sociales como LinkedIn de forma proactiva, según un estudio de la Universidad de Míchigan Oriental.

Estas herramientas funcionan de forma parecida a las de análisis de documentos y también tienen en cuenta, además de aspectos como las palabras clave o los enlaces, que todos los campos de los que está compuesta la web en cuestión estén rellenos.


La noticia

Los algoritmos se han apoderado de los procesos de selección. Y detestan los currículos creativos

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Pablo Rodríguez

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