Apenas un mes ha tardado Prime Video en hacer gala de su mastodóntica compra de la veterana productora de cine MGM. Ambas compañías confirmaron la compra el pasado 17 de marzo, y desde entonces se supo que Amazon era propietaria del amplísimo catálogo de cine y series de Metro Goldwyn Mayer por 8.450 millones de dólares. Y entre todas las compras efectuadas, una brillaba con luz propia: la franquicia de James Bond al completo.

Hoy hemos sabido que a partir del 1 de mayo las 25 películas de MGM de James Bond (quedan fuera, como de costumbre -y salvo que Amazon las consiga por otras vías, la versión de 1967 de ‘Casino Royale’ y ‘Nunca digas nunca jamás’) estarán disponibles en Prime Video. Eso incluye la última de ellas, estrenada hace apenas un año en salas, ‘Sin tiempo para morir‘. Sin duda, un golpe en la mesa por parte de la plataforma de Amazon, pero… ¿son realmente tan decisivas las películas de Bond en la guerra del streaming?

Qué más llega a Prime Video. Ya lo detallamos en su día, pero no está de más recordarlo: con este acuerdo, Prime Video no solo se hace con Bond, sino con una potente librería de cine clásico (que en España se puede ver en Filmin por un acuerdo exclusivo y que posiblemente se prolongará unos cuantos meses), además de otras franquicias de éxito como ‘La Pantera Rosa’, ‘Rocky’, ‘El silencio de los corderos’, ‘Robocop’, ‘Stargate’ o ‘Tomb Raider’.

Es la hora de las compras. Este movimiento forma parte de una serie de compras que las grandes plataformas de entretenimiento están haciendo, y que va más allá del audiovisual tradicional y el streaming. El primer paso lo dio Disney con la compra de Fox, y que se sumaba a Marvel, Lucasfilm, Pixar y National Geographic, ya adquiridas por la compañía. Con semejante catálogo Disney+ pudo montar un servicio de streaming que compitiera con Netflix y HBO.

Otro caso reciente es el de SkyShowtime, plataforma de inminente apertura propiedad de otros dos grandes conglomerados (Comcast y ViacomCBS), que incluirá contenido de Peacock, Paramount Pictures, Showtime, Nickelodeon y Universal Pictures, entre otros. Y no son movimientos solo dentro del streaming: Microsoft y Playstation adquieren compañías como Bethesda, Activision o Bungie, llevándose consigo potentes carteras y equipos para nutrir sus catálogos de juegos exclusivos. Una carrera de adquisiciones que tiene claros paralelismos con lo que está sucediendo en el mundo del streaming.

Pero… ¿qué importancia tiene Bond realmente? Muchos de los espectadores más jóvenes puede que vean a Bond como una reliquia del pasado, en un claro reflejo de lo que sucede en las propias películas de 007. En tiempos en los que nada menos que Michael Bay se hunde en taquilla porque sus espectáculos de acción mayestática no tienen nada que hacer ante el antihéroe Marvel de turno, Bond -aún más clásico en sus formas- parece una franquicia poco atractiva para el público moderno.

Sin embargo, Bond tiene algunas características que juegan a su favor. Para empezar, la más obvia de todas: el nombre. James Bond aka 007 es uno de los personajes más famosos de la cultura pop. Ha sido imitado, parodiado, plagiado y homenajeado en centenares de ocasiones, y cuando vemos a un agente secreto con pequeños gadgets letales, irresistible para las féminas y con cierta elegancia pasada de moda en el porte, en el vestir o en sus lacónicos modales, todos pensamos en James Bond. Cuando una saga como ‘Fast & Furious‘ incluye tramas de espionaje decimos que se pone bondiana, y no hace falta que se hagan películas: todos sabemos quién es Bond.

Por otra parte, están los números. La última entrega, ha tenido una recaudación espectacular y, a la vez, agridulce. Ha funcionado muy bien, ha brillado alto en las listas (cuarta película con mayor recaudación de 2021), pero con un presupuesto de 350 millones de dólares y un elevadísimo coste de promoción y marketing, necesitaba ochocientos millones de dólares para arrojar beneficios. Y se quedó a las puertas, con unos 774,2 millones de recaudación. La explotación doméstica ya no es lo que era, así que aunque no podemos calificarla de fracaso, los resultados son más ambiguos que los de otros Bond previos.

Sin embargo, eso no desmerece la suma total de taquilla de la franquicia: casi 8000 millones de dólares si ncontar los beneficios del mercado doméstico. Se trata de la franquicia activa más veterana de la historia y ha sabido siempre adaptarse a los nuevos tiempos con éxito: a sus propios imitadores en los sesenta, al kung fu y la blaxploitation en los setenta, a la ciencia ficción en los ochenta y, ahora, a Marvel. Bond es un superviviente nato. Y a estas mareantes cifras podemos sumar lo que no se cuenta: lo que pagan las marcas de relojes, trajes y coches por aparecer en las películas (un vehículo multiplica por 1000% su valor tras figurar en un film de Bond), y la economía sumergida de subastas, recompras y publicidad que se genera en torno a ello.

¿Y qué va a hacer Prime Video con Bond? Podría decirse que lo que menos interesa a la plataforma de Bond son las 25 películas. Por supuesto, lo promocionarán en abundancia y sacarán partido del tema. Pero el modelo de negocio de Prime Video no es exactamente el mismo que el de Netflix o Disney+, al ser un extra que viene incluido en la tarifa de Amazon Prime. Lo que le interesa a Prime Video son los derechos de Bond. Ser dueña de Bond.

Es decir, la posibilidad (siempre en colaboración y con el permiso de Barbara Broccoli, copropietaria junto a MGM de los derechos del personaje) de licenciar la marca registrada a otros. La posibilidad de generar nuevo contenido, como series exclusivas para Prime Video basadas en personajes secundarios de la franquicia, en modernizar películas clásicas de Bond, en adaptar a formato serie las aventuras del espía. Véase lo que ha hecho la plataforma, por no salirnos del género de espionaje, con dos famosos espías cuyos primeros pasos en el audiovisual se dieron en el cine: Jack Reacher y Jack Ryan.

Con toda seguridad, Prime Video tiene la capacidad de pensar en lateral y de una forma mucho más moderna que MGM, que solo tenía las películas (y los videojuegos ocasionales) para explotar a Bond. Ahora, pensemos en el alcance y la ambición de Amazon extendiendo sus tentáculos simultáneamente a salas, cine y series exclusivos de Prime Video y videojuegos, escogiendo a dos, tres, cuatro encarnaciones nuevas de Amazon con toda la parafernalia publicitaria que conllevan esos anuncios -incomparable a cualquier otra franquicia del cine- o tramando precuelas y secuelas de éxitos comprobados de 007. Lo de menos, desde el punto de vista financiero, son esas 25 películas.


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Todo James Bond estará en Prime Video: es la gran apuesta de Amazon para ganar la guerra del streaming

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Xataka

por
John Tones

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