Aunque esperado, la instalación de una fábrica de baterías del Grupo Volkswagen en Sagunto bajo el sello de Seat sigue siendo una buena noticia para los empleados españoles. La planta prevé dar trabajo directo a 3.000 personas y puede ser clave para la fábrica de Ford en Almussafes, que pelea por el ensamblaje de futuros modelos eléctricos.


Pero para la concreción de todos estos planes, ha sido clave la publicación de los PERTE (Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica) para el desarrollo del vehículo eléctrico y conectado, unas ayudas gubernamentales con origen europeo y que pretenden convertir a España en un hub del coche eléctrico y conectado. Pero, ¿en qué consisten estas ayudas y qué requisitos exigen?

Salvar el sector

Una nube sobrevuela las cabezas de los trabajadores del sector automovilístico español. La falta de componentes, acentuada por la Guerra de Ucrania y la huelga de transportistas en el último mes, ha derivado en multitud de ERTEs en las principales plantas españolas.

Pero este sólo es el problema más superficial. La sencillez en la fabricación de nuevos modelos eléctricos apunta a menores tiempos de ensamblaje y la necesidad de menos trabajadores. UGT cifraba en 35.000 empleados aquellos que se habían visto afectados directamente por la llegada del coche eléctrico. Era 2019.

Tres años después, los trabajadores de Ford Almussafes han aprobado una congelación del sueldo a cuatro años vista, un aumento de la jornada laboral y 18 sábados de trabajo al año en el mismo periodo. La planta de Seat en El Prat, dedicada a la construcción de cajas de cambios, observa cómo el vehículo eléctrico puede expulsarlos definitivamente. Renault y Mercedes cuentan con conflictos similares en sus plantas y la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE) apunta a que en 2030 hasta 29.000 trabajadores habrán perdido su empleo.

El futuro no es halagador para un sector que representa el 11,4% del VAB (PIB menos los impuestos indirectos netos de subvenciones) y un 10,95% de la cifra de negocios del total industrial, el segundo sector más importante del país después del alimentario. En I+D representa el 10% de las inversiones españolas, es el segundo país fabricante más importante de Europa y sus exportaciones representan el 14,8% del total. Todo ello desemboca en un cálculo de 300.000 puestos de trabajo directos y dos millones de empleos ligados a la industria del automóvil.

Qué son los PERTE al automóvil

Estos datos han servido al Gobierno para destinar al desarrollo del coche eléctrico y conectado gran parte de los fondos europeos Next Generation EU. Concretamente, el 19,9% de los 70.000 millones aportados están destinados a la movilidad sostenible. Un total de 13.203 millones, de los cuales 6.536 millones se dedicarán a un “plan de choque de movilidad segura y conectada en entornos urbanos”, donde también se contempla la mejora de la red de recarga o las inversiones para sacar adelante las zonas de bajas emisiones en ciudades de más de 50.000 habitantes.

Este ambicioso proyecto tiene el objetivo final de reimpulsar un sector estratégico en el país y que, según el propio Gobierno, busca una “mejora de la competitividad del sector de la automoción, a través de modificaciones de aquellos marcos regulatorios en ámbitos como la logística, la digitalización o la capacitación profesional, que se han quedado obsoletos y no responden a los grandes objetivos estratégicos fijados hasta el año 2050”.

Para todo ello, los PERTE al coche eléctrico dividirán sus actuaciones en impulsar toda la cadena de valor, incluyendo la conectividad o la inteligencia artificial como sectores claves sobre los que girar, y en medidas facilitadoras para la expansión de este tipo de vehículos, como planes de ayudas para la compra de coches eléctricos, cobertura legal con la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética o un mayor despliegue de la cobertura 5G.

Cómo funcionan los PERTE al coche eléctrico

Para sacar adelante todas estas promesas, es necesario que las empresas que quieran acogerse a las ayudas nacionales cumplan con una serie de requisitos. Seat ha sido la primera gran marca en sumarse a estos PERTE, después de presionar en diferentes ocasiones al Gobierno para que agilizara los trámites para inscribirse en ellos. De hecho, no ha sido hasta ahora cuando ha confirmado la creación de una nueva planta de fábrica de baterías en Sagunto, siempre bajo la aprobación final gubernamental de su proyecto.

Todos los detalles concretos están recogidos en el Real Decreto-ley 36/2020, el cual exige que los interesados se presenten en como una agrupación de, al menos, cinco empresas organizadas en torno al sector de la automoción, de las cuales el 40% deben ser PYMES y una entidad que sea proveedora de conocimiento y que como tal tenga la capacidad técnica y organizativa suficiente para la realización de las actividades de I+D+i que incorpore el proyecto tractor.

Otro de los requisitos indispensables es que el proyecto implique a dos comunidades autónomas, con el objetivo de diversificar el tejido industrial. Es por ello que Extremadura y Aragón eran dos candidatas que estaban encima de la mesa para albergar la fábrica de baterías de Seat. Sin embargo, ha sido Sagunto, en la Comunidad Valencia, el lugar elegido.

Además de estas obligaciones técnicas relativas a las agrupaciones que tienen que presentarse en un mismo proyecto (Seat no ha confirmado quiénes le acompañan en este camino), son esenciales algunos criterios ambientales y de cohesión social. Así quienes opten a las ayudas tienen que demostrar que sus planes buscan “conseguir una economía con bajas emisiones de carbono y de otros contaminantes, la resiliencia y la adaptación al cambio climático, el fomento de la economía circular, la mejora de la eficiencia energética y la digitalización en el sector de la automoción”.

Este punto es importante pues, durante el turno de preguntas de la presentación de la estrategia eléctrica de Seat, Griffiths no ha desmentido que la marca opte por estrategias de reacondicionamiento de vehículos en el futuro, como ya han anunciado Renault o Toyota.

En su solicitud, las empresas también tendrán que incluir apartados en los que se recojan actuaciones para mejorar la digitalización del sector, contribuir a la igualdad de género (en 2019, el 25,9% de los 219.100 ocupados eran féminas) y no causar un impacto significativo en el medio ambiente, con el agua en el punto de mira, uno de los motivos que ha frenado la apertura de la Gigafactoría de baterías que Tesla ya tiene construida en Alemania.


La noticia

Volkswagen va a invertir 7.000 millones de euros en su fábrica de Sagunto. No lo habría hecho sin los PERTE

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Alberto de la Torre

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