En diciembre del año pasado Xiaomi presentó al mundo el Watch S1, un reloj bastante elegante con cierta esencia deportiva. Poco después, la firma china volvió a la carga con el Xiaomi Watch S1 Active, que viene a ser el hermano loco por el fitness del Watch S1. Y este es, precisamente, el que hoy nos ocupa en este, su análisis. Pero antes, un apunte.

No es ningún secreto que el catálogo de Xiaomi puede ser confuso. Tiene infinidad de móviles, infinidad de auriculares e infinidad de relojes inteligentes que se diferencian poco o casi nada entre sí. Por ello, antes de empezar la review, respondamos a la pregunta que seguramente muchos se hagan: ¿en qué se diferencian el Watch S1 y el Watch S1 Active? En los materiales de construcción, en la base de carga y en el cristal de zafiro que protege el Watch S1, pero no el Watch S1 Active. Por lo demás, iguales, así que podemos esperar la misma experiencia en ambos. Dicho lo cual, vamos con el análisis.


Ficha técnica del Xiaomi Watch S1 Active

XIAOMI WATCH S1 ACTIVE

DIMENSIONES Y PESO

46,5 × 47,3 × 11 mm
36,3 g

PANTALLA

AMOLED de 1,43 pulgadas
Resolución 466 x 466 píxeles

SISTEMA OPERATIVO

Xiaomi Watch 1.0 (RTOS)

BATERÍA

470 mAh

CONECTIVIDAD

WiFi 2,4 GHz
Bluetooth 5.2

COMPATIBILIDAD

Android 6.0 o superior
iOS 10.0 o superior

GEOPOSICIONAMIENTO

Chip GPS incorporado
GPS, GLONASS, GALILEO, BDS y QZSS

RESISTENCIA AL AGUA

5 ATM

SENSORES

Sensor de frecuencia cardiaca
SpO2
Acelerómetro
Giroscopio
Sensor geomagnético
Sensor atmosférico
Sensor de luz ambiental

BOTONES

Sí, dos

OTROS

1x micrófono
1x altavoz
117 modos deportivos
Soporte para llamadas Bluetooth
200 watchfaces

PRECIO

199,99 euros

Diseño: Xiaomi va mejorando

Como en todos los análisis, comenzamos hablando del diseño. El Xiaomi Watch S1 Active es un reloj hecho de poliamida reforzada con fibra de vidrio, un material bastante menos noble que el del Watch S1, cuya caja está hecha de acero inoxidable. Sin embargo, este cambio le permite al reloj deportivo de Xiaomi ser sensiblemente más ligero: unos 20 gramos.

El dispositivo tiene una caja de 46 milímetros, siendo esta la única opción disponible. Esto es algo a tener en cuenta, ya que es una caja grande y seguramente quede algo exagerada en las muñecas más pequeñas. Desgraciadamente, Xiaomi no ha lanzado una versión de 40 o 42 milímetros, que resolvería esto sin problema.

El reloj se siente bien en mano. No es el tacto más premium del mercado (por ejemplo, el Watch GT Runner de Huawei está hecho de los mismos materiales y siente algo mejor), pero no está mal. A pesar de ser grandote, su escaso peso hace que apenas notemos que lo llevamos puesto y que sea cómodo de llevar en cualquier situación.

En el canto derecho tenemos dos botones, uno arriba (para abrir el cajón de apps) y otro abajo (para lanzar los modos deportivos). Xiaomi no nos permite modificar su comportamiento demasiado. Lo único que podemos hacer es configurar el botón inferior para que lance un deporte concreto en lugar de la app de deporte, pero poco más. También encontramos en este canto derecho el altavoz. En el canto izquierdo, por su parte, no tenemos nada más allá de la hendidura del micrófono.

Los botones tienen buen recorrido, pero clickean bastante. A mí, personalmente, me gusta cuando la pulsación es más suave y no escuchas el típico “click”, pero es una cuestión de gustos. Lo que sí echo de menos es que los botones tengan algún tipo de grabado que permita localizarlos rápidamente cuando tenemos las manos mojadas o sudadas, algo que seguramente suceda dada la esencia deportiva del reloj.

Si le damos la vuelta y echamos un vistazo a la trasera veremos el sensor de pulso cardíaco, el sensor SpO2, los fotodiodos pertinentes y los pines POGO que usaremos para cargar el dispositivo. Nada nuevo bajo el sol, realmente. Todo esto, por supuesto, está sellado para ofrecer resistencia al agua de 5 ATM. Finalmente, de la parte superior cabe destacar el marco metálico.

Es un reloj que, sin ser el más premium del mercado, incluso hablando del terreno más deportivo, se siente bien en mano, es cómodo y se nota bien trabajado. Si buscamos un reloj más premium, sin lugar a dudas hay más opciones en el mercado, pero por el precio que tiene este reloj tampoco le podemos pedir mucho más.

¿Y qué hay de la correa? Mientras que el Watch S1 nos ofrece correas de cuero o fluoroelastómero, el Watch S1 Active tiene una correa de silicona blanca o TPU negro o azul de 160-220 milímetros. Xiaomi ha mejorado bastante la calidad de sus correas con el paso del tiempo y la que hemos tenido ocasión de probar, que es la de TPU negro, no está nada mal. Sigue sin ser de las mejores correas disponibles, pero se aprecia cierta mejora.

La correa se siente resistente y las presillas que aprietan la correa sobrante al abrocharla son muy fuertes. El cierre, por su parte, es de hebilla estándar y no ha dado problemas de ningún tipo. Ahora bien, en el caso de que queramos usar otra correa que tengamos por casa o comprar una nueva, tranquilidad, porque la correa es estándar de 22 milímetros, así que podéis usar cualquier otra correa.

Cerramos este apartado dándole un pequeño tirón de orejas al reloj. ¿Por qué? Por la vibración. No está bien terminada y en muchas ocasiones se siente demasiado brusca e intensa. Hay dos niveles: predeterminada y fuerte. Si la predeterminada ya es intensa, la fuerte lo es todavía más. Aquí echo en falta un mejor trabajo en el motor de vibración, porque realmente hay momentos en los que llega a ser algo desagradable.

Pantalla: casi excelente

Y ahora que ya lo conocemos por fuera, vamos a ver qué nos ofrece su pantalla. Xiaomi ha ido dando pequeños pasos hacia delante para mejorar los paneles de sus relojes y ahora, por fin, parece haber dado con la tecla. La firma china ha implementado un panel AMOLED de 1,43 pulgadas con 466 x 466 píxeles de resolución y, en pocas palabras, se ve realmente bien. Es una buena pantalla y, francamente, es complicado sacarle alguna pega.

¿Hay alguna diferencia entre el Watch S1 y el Watch S1 Active en este aspecto? Sí y no. La pantalla es exactamente la misma en términos de dimensiones y resolución, pero la del Watch S1 está recubierta de cristal de zafiro y la del Watch S1 Active no. Este recubrimiento, en principio, sirve para proteger la pantalla de arañazos, pero tampoco es que lo hayamos echado en falta en el Watch S1 Active.

Sin embargo, hay un aspecto que me preocupa a largo plazo. El frontal del reloj, donde está la pantalla, es plano. El Watch S1 tiene el cristal de zafiro para evitar arañazos, pero el Watch S1 Active estás más desprotegido. Si el borde sobresaliese un pelín, lo suficiente para que hubiera algo de margen entre el cristal y el marco, la pantalla estaría un poquito más resguardada. Pero no, el borde es plano y eso me genera cierta inquietud al pensar en la durabilidad de la pantalla con el paso del tiempo.

Volviendo a la pantalla, tenemos un panel generoso en tamaño y resolución, con un nivel de brillo alto. A una distancia prudencial, es imposible ver el más mínimo píxel. Los colores están bien representados y la interfaz está diseñada para que sea intuitivo navegar por ella y visualmente accesible. Lo cierto es que nos hemos quedado con un sabor de boca muy agradable. Minipunto para Xiaomi, sin duda.

Hemos podido usar el reloj a plena luz del día y no hemos echado en falta más brillo. De hecho, me sorprendió que brillase tanto todo el rato y es que resulta que, por algún motivo, el brillo automático (que haberlo, haylo) viene desactivado por defecto. ¿Por qué? Solo Xiaomi lo sabe, pero lo cierto es que recomiendo encarecidamente activarlo desde los ajustes. Funciona bien y se agradece de noche (creedme, sé de lo que hablo).

Otra función que merece la pena activar es el “Modo Suspensión”. Este activa el modo “No molestar” y desactiva el gesto de levantar para activar. Se puede programar para que se active y desactive a las horas que queramos y, realmente, es una buena idea hacerlo porque ya os digo yo que no es agradable moverse en la cama y que un fogonazo de luz (¿recordáis que el brillo automático está desactivado por defecto?) os despierte en plena noche.

En lo que respecta a la personalización, Xiaomi nos permite acceder a unas 200 carátulas a través de la aplicación para móviles. Algunas son estáticas, otras animadas y hay para todos los gustos. Algunas de ellas permiten personalizar los widgets para lanzar apps rápidamente desde la carátula, pero no es algo que podamos hacer en todas.

Rendimiento: Xiaomi, acelera, que te quedas atrás

Pasamos así a hablar del rendimiento, no sin antes hablar de la compatibilidad. El Xiaomi Watch S1 Active cuenta con Bluetooth 5.2 y WiFi de 2,4 GHz. Es compatible con Android y iOS y para enlazarlo con el móvil tendremos que usar la app Mi Fitness, anteriormente conocida como Xiaomi Wear. Es completamente gratuita y se puede descargar desde Google Play y App Store. Nosotros, para este análisis, hemos usado el reloj conectado a un iPhone 13 mini.

A diferencia de lo que hemos visto en otros dispositivos de 200 euros de otros fabricantes, véase Huawei sin ir más lejos, Xiaomi no ha implementado un sistema operativo completo, sino un sistema RTOS. ¿Eso qué quiere decir? Que no es compatible con aplicaciones de terceros. Lo que tenemos preinstalado es lo que hay, al menos por ahora. Además, el reloj carece de NFC, por lo que nada de pagos móviles.

Por el contrario, tener un sistema RTOS permite que el software no consuma demasiados recursos y que se mueva fluido. Es cierto que no vamos a tener las mismas opciones que nos ofrece un reloj más potente con Wear OS, watchOS e incluso HarmonyOS, pero si no tener pagos móviles, apps de terceros y más opciones no es un problema, y simplemente buscamos un reloj para recibir notificaciones, monitorizar nuestra salud y hacer deporte, este dispositivo será más que suficiente (como lo sería un reloj más barato de Amazfit, dicho sea de paso).

El reloj tampoco tiene asistentes de voz de ningún tipo. En principio, el dispositivo debería ser compatible con Alexa, pero esa función no parece estar activada por ahora. Cabe esperar que más pronto que tarde reciba una actualización vía OTA que ofrezca esta función, pero por el momento Alexa no hace acto de presencia.

En lo que al software se refiere, me parece muy acertado el diseño por el que ha apostado Xiaomi. Deslizando hacia los lados podremos acceder a las diferentes pantallas, cada una con sus respectivos widgets dispuestos en bloques. Podemos añadir más pantallas con más widgets con diferente diseño, por si queremos añadir más apps. Pulsando en los iconos correspondientes abriremos la aplicación en cuestión. El desplazamiento entre pantallas es fluido y las apps se abren rápido, así que sin quejas al respecto.

Pulsando el botón superior abriremos el cajón de aplicaciones, que está dispuesto en una cuadrícula. Al no tener corona digital, tendremos que desplazarnos por las apps mediante gestos. Si deslizamos hacia arriba en la pantalla principal accederemos a los controles rápidos, que son muy sencillos y útiles. Deslizando hacia abajo en la pantalla principal desplegaremos las notificaciones, un aspecto que podría mejorarse.

Las notificaciones se amontonan una debajo de la otra conforme llegan, en lugar de, por ejemplo, agruparse por aplicación emisora. Esto hace que si tienes un chat de grupo en WhatsApp muy activo (un saludo a mis amigos, que han mandado 300 mensajes por el grupo mientras escribo esto) te encuentres con una tira de notificaciones imposible de gestionar. Por no hablar de que, al menos en iOS, los emojis aparecen como asteriscos. Sobra decir que las notificaciones no se pueden responder, solo borrar.

Pero si las notificaciones nos han dejado un poco fríos, las llamadas todo lo contrario. Es posible aceptar y responder las llamadas desde el propio reloj, e incluso conectarle unos auriculares inalámbricos para no tener que hablar como si estuviéramos llamando a Kitt. La llamada se escucha muy bien y nuestro interlocutor nos oye con claridad, lo que demuestra un buen trabajo en el altavoz y el micrófono. La única pega es que no podemos iniciar una llamada a cualquier contacto desde el reloj, sino que estaremos limitados a llamar de vuelta a las personas que aparezcan en el listado de llamadas recientes.

En lo que al resto de aplicaciones se refiere, tenemos las clásicas, como el tiempo, una app para tarjetas (vía Xiaomi Pay que no funciona), un barómetro, una brújula, una para encontrar el teléfono, un controlador para la música (solo para la música que suene en el móvil, ya que el reloj no permite almacenar música en su memoria) y una para controlar la cámara del móvil de forma remota. Esta solo permite tomar la foto o programar un temporizador, pero no ver la imagen en tiempo real desde la pantalla del reloj.

Pasamos así a hablar de la monitorización de la salud. Como siempre, la advertencia pertinente: por muy precisos que sean los sensores, el reloj no es un dispositivo médico. Todos los parámetros de salud que nos analiza se deben tomar como una orientación. Ante la duda, lo más recomendable es acudir a un médico/profesional. Esto se aplica a todos los parámetros que analiza el reloj y no conviene olvidarlo.

Dicho lo cual, vamos con las pulsaciones. El Xiaomi Watch S1 Active puede monitorizar la frecuencia cardíaca cada minuto, cada cinco, diez o 30 minutos. Cuanto más frecuente sea la medición, más batería consumirá. De la misma forma, nos permite establecer alertas cuando el ritmo cardíaco sobre pase ciertas pulsaciones, tanto mientras estamos inactivos como mientras hacemos deporte. El informe de la app es bastante básico, pero al menos nos permite acceder a un desglose de nuestras zonas de ritmo cardíaco.

En cuanto al oxígeno en sangre, el reloj es capaz de monitorizarlo durante todo el día, aunque esta función se puede desactivar para ahorrar autonomía. Si activamos la monitorización durante todo el día, podremos elegir que lo haga cada diez o cada 30 minutos. Esto es útil para deportes de montaña o en alturas extremas, pero recordemos que una prueba de SpO2 requiere que estemos lo más quietos posibles, por lo que si estamos en movimiento es probable que la lectura no sea del todo precisa.

También podemos llevarlo en la cama para analizar el sueño y obtener un desglose de las fases por las que hemos pasado, así como de la evolución de nuestras pulsaciones y del oxígeno en sangre. Ciñéndonos a nuestro estado anímico, podemos decir que la medición es relativamente precisa, aunque hay pequeñas discrepancias en la hora de dormir y levantarse. También monitoriza “siestas esporádicas” de entre 20 minutos y tres horas, si es que tres horas se puede considerar una siesta.

Por otro lado, el dispositivo mide nuestro estrés en tiempo real, una métrica a la que todavía no he conseguido encontrarle mucha utilidad en los relojes que he analizado. El estrés se mide analizando la variabilidad del ritmo cardíaco y no siempre funciona. No es una métrica que aporte demasiado en el día a día, sobre todo porque no es particularmente precisa y porque tampoco podemos recibir notificaciones cuando estemos estresados para, por ejemplo, hacer un ejercicio de respiración.

Finalmente, cabe destacar que el reloj tiene un índice de salud (calorías quemadas, pasos y tiempo de pie) y que permite hacer un seguimiento de la salud femenina. Esta función permite recibir notificaciones relacionadas con el periodo, por ejemplo.

Como podemos comprobar, el Xiaomi Watch S1 Active no ofrece nada que no ofrezcan ya sus competidores, tanto más baratos como del mismo rango de precio, pero más completos. Es cierto que todo funciona bastante bien y que los usuarios más básicos no echarán de menos más funciones, pero a estas alturas de la película da la sensación de que Xiaomi se está quedando un poquito atrás. No tener asistentes de voz, apps de terceros, NFC para pagar con el móvil o algo tan simple como poder responder notificaciones comienza a pesar demasiado.

Hacer deporte con el Xiaomi Watch S1 Active

Si buscáis un reloj con el que hacer deporte, el Xiaomi Watch S1 Active os servirá bien. El dispositivo incorpora 117 modos deportivos para todos los gustos y colores y 19 modos “profesionales”, como baloncesto, HIIT, tenis y natación. Ya seáis corredores o simplemente gustéis de dar paseos, el reloj podrá acompañaros y registrar la sesión. Otra cosa es jugar al pádel, que eso todavía lo tenemos pendiente.

Uno de los grandes puntazos del reloj es que tiene chip GPS integrado. Es un chip de doble banda (L1 y L5) compatible con las principales constelaciones de satélites, a saber GPS, GLONASS, Galileo, BDS y QZSS. El chip nos fija muy rápido, en apenas un par de segundos, y la conexión se mantiene estable durante el tiempo que dura la sesión. El registro, sin ser el más preciso, y menos si lo comparamos con un reloj outdoor especializado como un Garmin, por ejemplo, suficiente para tener la ruta registrada.

Carece, eso sí, de algunas funciones avanzadas que hemos visto en otros relojes deportivos, como Route Back, que permite volver sobre nuestros pasos usando la ruta registrada por el GPS. Lo que sí podemos hacer es controlar la música mientras estamos haciendo deporte y, por supuesto, consultar todas las métricas relativas a la sesión de un solo vistazo.

La precisión de los sensores durante la sesión deportiva nos ha parecido correcta. Insistimos en la idea de que no es un reloj especializado como un Garmin, un Polar e incluso un Fitbit Sense, pero si somos deportistas amateur y queremos hacernos una idea de nuestro rendimiento, este reloj puede ser un buen punto de partida.

Batería: 12 días… depende

Terminamos este análisis hablando de la batería. En el interior del reloj tenemos una batería de 470 mAh que, según Xiaomi, nos sirve para tener una autonomía de hasta 12 días con un “uso normal” y de hasta 24 días con el ahorro de energía. Estos son datos de laboratorio extraídos de una prueba que Xiaomi describe de la siguiente forma:

“Configuración predeterminada de fábrica con monitor de frecuencia cardiaca durante todo el día activado y con el ajuste predeterminado de cada 10 minutos. Se recibieron y mostraron 100 notificaciones al día; se crearon dos alarmas al día; se consultó la pantalla del reloj 200 veces al día; se recibieron y mostraron cuatro notificaciones de llamadas entrantes al día; 30 minutos de llamada telefónica Bluetooth a la semana; se conectaron auriculares para reproducir música durante 30 minutos a la semana; se realizaron dos sesiones deportivas al aire libre de 30 minutos a la semana (con GPS activado)”

La realidad es que la autonomía final dependerá del uso que hagamos del reloj, por eso yo prefiero probar los relojes inteligentes exprimiendo al máximo los sensores, porque de esa forma podemos estimar cuál es la autonomía mínima que vamos a conseguir. En este caso, el reloj ha estado conectado todo el día al móvil, recibiendo todas las notificaciones y llamadas posibles, con el monitoreo de frecuencia cardíaca cada minuto, monitoreo de sueño avanzado, monitoreo de SpO2 todo el día cada diez minutos y monitoreo de estrés permanente, además del GPS que he usado de forma ocasional.

¿El resultado? Seis días de autonomía. Vamos, que sin ser los 12 días que nos promete Xiaomi con un uso normal, podemos concluir que es una autonomía sobresaliente. Por ello no tengo dudas de que podremos estirar la vida útil de la batería durante varios días toqueteando un poco los ajustes o usando el reloj de forma menos intensiva. En resumidas cuentas: la batería no va a ser un problema.

En cuanto a la carga, el Watch S1 se carga mediante una base inalámbrica (como el Apple Watch), mientras que el Watch S1 Active se vale de una base con pines POGO. La diferencia es, básicamente, que mientras que el Watch S1 lo podemos poner en cualquier posición sobre la base y cargarlo, en el Watch S1 Active tenemos que ponerlo en una posición exacta. No es ningún drama. Se carga por completo en alrededor de dos horas y media.

Xiaomi Watch S1 Active, la opinión de Xataka

El Xiaomi Watch S1 Active es un reloj que nos ha dejado con sentimientos encontrados. Por un lado, es un reloj bonito, con una pantalla generosa y bien trabajada y una excelente autonomía, pero por otro lado tenemos la sensación de que se ha quedado por detrás de sus competidores. Tiene ciertas limitaciones que ponen al reloj en una posición complicada, sobre todo viendo cómo aprieta la competencia.

Estamos hablando de un reloj de 199,99 euros que no tiene asistente de voz (al menos por ahora), que no admite pagos móviles, que no admite aplicaciones de terceros y que, básicamente, no ofrece nada que no ofrezcan alternativas sensiblemente más baratas. Se queda a medio camino entre los relojes más básicos de Amazfit y los modelos más completos de Mobvoi, Huawei y compañía. La competencia aprieta y va siendo hora de ponerse las pilas.

¿Es un mal dispositivo? En absoluto, pero por 200 euros empezamos a pedir más cosas, más potencia y más capacidades. ¿Quieres un reloj bonito, bien terminado, con una excelente autonomía y solvente en el terreno deportivo? Adelante. ¿Buscas un reloj que permita responder notificaciones, que se integre en un ecosistema de productos conectados mayor y con el que pagar desde el móvil? Desgraciadamente, toca seguir buscando.

8,2

Diseño7,75
Pantalla9
Software7,5
Autonomía9
Interfaz7,75

A favor

La autonomía es sensacional, incluso usándolo de forma intensiva. Tiene chip GPS integrado. La pantalla es una gozada (y tiene brillo automático).

En contra

No tiene pagos móviles. No tiene asistente de voz ni se integra en un ecosistema de productos mayor. Nada de instalar aplicaciones de terceros.

El dispositivo ha sido cedido para la prueba por parte de Xiaomi. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.


La noticia

Xiaomi Watch S1 Active, análisis: un enorme paso de gigante para competir contra unos rivales cada vez más feroces

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Jose García

.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.