El viernes 26 de junio de 2015, el Apple Watch llegó a España junto a otros seis países. Esa misma mañana, a primera hora, salí de la Apple Store de Sol con el reloj bajo el brazo. Desde entonces, casi siete años y seis generaciones después, no recuerdo un día en que no haya estado en mi muñeca. Sirva esto como contexto de quien escribe: no soy sospechoso de defenestrar al Apple Watch. Al revés.


Sin embargo, y pese a todo lo bueno que me aporta, hay algo que cada vez chirría más: el Apple Watch no da tregua, algo bueno a priori que tiene una contrapartida que se acentúa según avanza el tiempo. Una explicación al estilo de la conversación de Los Simpson, homenaje a Los Gremlins, en la que Homer y un siniestro anciano negociaban por un yogulado:


El Apple Watch te muestra tus tendencias de actividad para ver si en los últimos tres meses te has movido más que en el último año.
¡Eso es bueno!
Su interfaz incita a no dejar de moverse cada vez más y más rápido, lo cual puede producir una sobrecarga.
¡Eso es malo!
El Apple Watch lanza notificaciones en cada hora en la que estés parado para recordarte que es importante que te muevas.
¡Eso es bueno!
Ofrece datos sobre tus entrenamientos, pero no muestra el tiempo de recuperación y descanso necesario hasta el próximo ejercicio.
¡Eso es malo!
No descansar adecuadamente tras hacer ejercicio de forma prolongada puede producir lesiones.

…eso es malo.

Datos sin contexto

Para quien no acostumbre a llevar este reloj en su muñeca, esto es a lo que me refiero con las tendencias de actividad:

La interfaz y esas flechas, que indican si la tendencia es positiva (flecha hacia arriba) o negativa (flecha hacia abajo), inducen a tratar de mantenerlas eternamente al alza. La flecha al alza, según las indicaciones de Apple, “significa que estás manteniendo o mejorando tu condición física”. ¿Cuál es el problema? Que falta contexto. Como falta tiempo de descanso.

El reloj inteligente más popular sigue sin ofrecer valores centrados en el tiempo de recuperación, en el descanso tras el ejercicio

Relojes como los Garmin, enfocados en deportistas, sí tienen en cuenta lo necesario del descanso e indican, después de cada sesión de ejercicio, el tiempo estimado para una recuperación completa en función de métricas corporales como el pulso cardíaco, las zonas a las que ha llegado, la variabilidad de esa frecuencia cardíaca, etc.

El Apple Watch, siete generaciones después, sigue sin tener en cuenta lo necesario que es descansar. No hace mucho incorporó la “recuperación consciente” (estiramientos y respiración controlada) a Apple Fitness+… su servicio de suscripción de pago. Como un extra tras entrenar, pero sin datos sobre esa recuperación.

Un ejemplo práctico: alguien hace como único ejercicio largas caminatas que cargan poco las piernas. Pasa mucho tiempo (minutos de ejercicio) caminando (mucha distancia) y quemando mucha energía (calorías), todo ello métricas que incluyen las tendencias del reloj. Si un día, en mejor forma física, comienza a correr y llega a completar una maratón, el Watch no contextualiza esa información. No sugiere descansar tras rodajes largos, que suponen una carga muy superior a la de cualquier caminata y requieren reposo posterior. De hecho, sigue conminando a moverse y ejercitarse. Algo peligroso: las sobrecargas conducen a las lesiones.

Pasar de caminar o correr 9,4 km al día a 9,3 km al día es una mala noticia para el Apple Watch. ¿Lo es?

Otro ejemplo: alguien camina 30 kilómetros por semana y corre otros 40 kilómetros. Son cifras magníficas, normalmente muy por encima del objetivo deseable de la población promedio. Si pasa a caminar y correr algo menos, el reloj le acabará dando un refuerzo negativo, transmitiéndole la idea de que haber bajado su nivel de actividad es perjudicial.

Quizás simplemente tiene menos tiempo que antes pero sigue haciendo lo mismo durante menos rato. O quizás ha cambiado algunas de esas sesiones por tiempo en el gimnasio o haciendo otro deporte. El Watch penaliza igual: andar o correr menos es siempre contemplado como una mala noticia. Claramente no tiene por qué ser así. El contexto lo es todo.

Centrar las tendencias en caminar y correr, sin opción a fijar objetivos que damos por buenos o añadir otros deportes, es otra carencia importante

En la muñeca de un usuario que sepa lo que está haciendo puede suponer poco más que un arqueo de ceja y poco más, pero si alguien con fe ciega en lo que dicte el reloj intenta seguir ese ritmo eternamente, puede estar dando pasos equivocados, cayendo en algo nocivo para su salud: sobreentrenarse, o centrarse en caminar más y correr más, como si no existiesen el tenis, el crossfit, el ciclismo o la escalada. Porque las métricas que aparecen en las tendencias no pueden modificarse, no pueden fijarse objetivos específicos, como recorrer 60 km semanales en bici, o jugar al tenis dos veces por semana, y dar por bueno cualquier promedio que iguale o mejore ese objetivo. Algo así sería deseable y positivo, pero no está permitido a día de hoy.

El Apple Watch hace un gran trabajo con nuestra salud, especialmente como iniciador, como impulsor para que comencemos a movernos más, a pasar menos tiempo sentados sin cambiar de postura o caminar de vez en cuando, a hacer más ejercicio… Sin embargo, ni tiene en cuenta el descanso que necesitamos ni contextualiza nuestros datos antes de darnos valoraciones. Estaría muy bien que, aparte de incluir el pádel, tenga en cuenta esto para el watchOS de 2022.


La noticia

Dame un respiro, Apple Watch

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Lacort

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