Entre las distintas formas de enfrentarse a la pandemia de la Covid-19, esta propuesta de Corea del Sur parece una de las más invasoras. La ciudad de Bucheon, situada al norte del país y con una población de casi 900.000 habitantes, lanzará un proyecto donde se utilizarán tecnologías de inteligencia artificial y reconocimiento facial para rastrear el movimiento de las personas infectadas con el coronavirus.

Según describe Reuters, este test ha sido financiado por fondos nacionales y empezará a funcionar a partir de enero. Para ponerlo en práctica, se utilizarán las más de 10.820 cámaras de videovigilancia (CCTV) que hay repartidas por la ciudad.


Un uso del reconocimiento facial impensable (a día de hoy) en Europa

La prueba piloto rastreará los movimientos de las personas infectadas y de cuales han sido sus contactos. También si llevaba máscara y en qué zonas se ha movido, según describe un documento obtenido por Reuters del Ministerio de Tecnología de la Información de Corea. De fondo tenemos el objetivo de reducir el trabajo del equipo de rastreo que trabaja para intentar descubrir los posibles contagios de una persona infectada.

Corea del Sur dispone de un agresivo sistema de rastreo, donde no solo se pregunta a la persona con quién ha estado o dónde, sino que se recopilan registros de tarjetas de créditos y datos de ubicación personales del teléfono móvil para averiguar el camino que puede haber seguido una persona que haya dado positivo. Este uso de las cámaras de la ciudad y el sistema de reconocimiento facial es otro paso más.

“A veces se necesitan horas para analizar un solo metraje de CCTV. El uso de tecnología de reconocimiento facial permitirá ese análisis en un instante”, explica Jang Deog-cheon, alcalde de la ciudad. Por el momento, no parece que esta prueba piloto vaya a extenderse por toda Corea del Sur, según explica el Ministerio de Tecnología de la Información.

El sistema de reconocimiento facial podrá rastrear hasta 10 personas entre 5 y 10 minutos, reduciendo el tiempo que se necesita con el trabajo manual, que requiere aproximadamente entre 30 minutos y una hora para rastrear a una sola persona, según describe el documento de la prueba.

“No hay ningún problema de privacidad aquí, ya que el sistema rastrea al paciente según la Ley de Prevención y Control de Enfermedades Infecciosas“, explica un funcionario a Reuters. Si bien, este sistema ha generado críticas entre la oposición del país.

En Europa, el Parlamento Europeo ha pedido prohibir el reconocimiento facial automático en espacios públicos y el pasado mes de abril se aprobó la primera legislación sobre Inteligencia Artificial, prohibiendo el uso de los sistemas de reconocimiento facial en zonas públicas. Sí se contemplan algunas excepciones, como la “amenaza terrorista específica e inminente” o para “detectar, localizar, identificar o enjuiciar a un perpetrador o sospechoso de un delito grave”. Excepciones criticadas por organizaciones en defensa de los derechos digitales y que están siendo revisadas.

Parece difícil que un sistema de reconocimiento facial para monitorizar a infectados por la Covid-19 pudiera tener encaje en la Unión Europea, pero aunque se trate de una prueba en un país lejano, es un ejemplo de cómo los sistemas de reconocimiento facial siguen invadiendo nuestras vidas con el argumento de facilitar el trabajo manual.

Imagen | José Martín Ramírez Carrasco


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El test más distópico de Corea del Sur: 10.820 cámaras con reconocimiento facial para rastrear infectados por la Covid-19

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Enrique Pérez

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