Si algo aprendimos viendo la fenomenal ‘Silicon Valley’ de HBO es que la realidad supera a la ficción: muchas de sus tramas entremezclaban parodia con realismo en un grado en el que costaba identificar qué era cada cosa. Cosas de las tecnológicas en San Francisco y alrededores.

En 2016 fue publicado el libro ‘Disrupción’ por Dan Lyons, un periodista de Newsweek que fue despedido y acabó trabajando tres años antes en el departamento de marketing de HubSpot, una startup de marketing que hoy ya vale casi 40.000 millones de dólares. En sus páginas contaba lo que encontró en las paredes de aquella startup en la que la cultura dominante tenía poco que ver con un señor de cincuenta años nuevo en el sector.

Ahora, a finales de 2021, la editorial Capitán Swing ha traducido ‘Disrupción’ al castellano. Y recuerda mucho a las seis temporadas de ‘Silicon Valley’. La cultura de la exageración y de la hipérbole hasta lo absurdo, la innovación como dogma que chafa cualquier otro principio y sobre todo la cultura del trabajo llevada a límites insanos… que acaban haciendo reír por ridículos. Eso sí, con sufrimiento para quien los vive en sus carnes. Como Lyons.

Hablar con siglas, prácticas sectarias

‘Disrupción’ es un libro, sobre todo, entretenido para el entusiasta de la tecnología. No desvela nada demasiado nuevo para la gran mayoría de la gente: el ambiente en las startups es absorbente y tóxico hasta el punto de mentir sobre los empleados que renuncian, haciendo creer que han sido despedidos; o ejerciendo represalias sobre los que no acuden a las actividades fuera del entorno laboral para “hacer equipo”.

Muchos artículos y libros han hablado de este ambiente tóxico en Silicon Valley, pero no es habitual leerlo desde la perspectiva de alguien que llega a él en su cincuentena

Aunque es cada vez más común leer artículos e incluso libros que retratan ese carácter tóxico y excesivo de Silicon Valley, no es habitual que lo hagan desde el prisma de una persona que supera la cincuentena y que se ha dedicado a cubrir el sector desde un medio de comunicación, no a vivirlo desde dentro. Por ejemplo, no hace mucho fue publicado ‘Valle Inquietante‘, de Anna Wiener, quien denunció esos excesos desde dentro, y también llegando a él en 2013… pero con 26 años. Exactamente la mitad que Dan Lyons, autor de ‘Disrupción’. La brecha era de género (y de conciencia), pero no de edad.

Gracias a ese prisma tenemos una visión algo más singular y minoritaria en este ecosistema que no duda en identificar la cultura corporativa como la propia de una secta o el mobiliario de las oficinas como parte de un decorado donde prima el resultado de la foto antes que la comodidad y conveniencia para los empleados.

Un ejemplo aleatorio de esta cultura corporativa ocurre cuando la empresa comunica al autor su intención de despedirle por no confiar en él… y a los pocos días le exige significarse como “comprometido al cien por cien” antes de entregarle la responsabilidad del podcast de la compañía. Por supuesto, Lyons afirmó estarlo, aclarando en estas páginas que no mintió: lo estaba hasta que encontrase algo mejor, entonces no dudaría en huir de la empresa. Una anécdota que bien resume las más de 300 páginas de este título.

También aborda la cuestión de la diversidad: desde Silicon Valley es habitual encontrar discursos en torno a la inclusión y la diversidad, pero más bien se suele acabar con un alto índice de contratación, especialmente para puestos de responsabilidad, de otros varones blancos en la veintena o primera treintena, al estilo de los fundadores. Y a ese esquema han de ajustarse los que lleguen. Complicado para alguien que podría ser su padre. En ‘Reservoir Dogs‘, Mr. Orange dijo que “el diablo está en los detalles”. La discriminación por edad en Silicon Valley está en los detalles, en el día a día, en una cotidianidad que se va volviendo más y más incómoda.

Choque generacional… y de madurez

En ‘Disrupción’ se encuentra permanentemente ese choque generacional, que no solo obedece a la diferencia de edad, sino también de madurez para identificar prácticas ponzoñosas en lugar de abrazarlas solo porque la startup de al lado presume de llevarlas a cabo o se coligen en entrevistas a otros fundadores.

La terrible sensación de sentirse permanentemente fuera de lugar y no poder remediarlo

Y sobre todo, ‘Disrupción’ habla del choque de las expectativas con la realidad, de la necesidad de reinventarse cuando hace mucho que las canas asoman, de sentirse fuera de lugar y tener que lidiar con ello porque el entorno ya no deja muchas más opciones, ni siquiera en un mercado laboral tan dinámico como el estadounidense.La década del auge tecnológico malacostumbró a los empleadores, que ven normalizado tener a su disposición Lamborghinis que también tengan ruedas para rodar por el barro. Y lo mejor de todo: Lyons confiesa no saber bien qué hacía en su cargo, no solo al llegar, sino también al salir de la empresa. La mirada a un mundo con el que ya es imposible conectar y comprender por mucho empeño que se ponga. Y la sensación de que la culpa no es suya.

‘Disrupción’ será disfrutado especialmente por quien, además de estar al tanto del espíritu de Silicon Valley y su evolución durante los años diez, agradece el humor mordaz, las frases de facciones duras, el desahogo de quien está de vuelta de todo pero tiene que pasar por el aro hasta que puede contarlo sin temor a represalias. El poder llamar a las cosas por su nombre, empezando por publicar una foto de inversores multimillonarios posando con sus Google Glass tras invertir en ellas y explicar abiertamente lo que fue de ellas, por mucho que resurgieran de sus cenizas sin demasiado éxito ocho años después. Resulta que el dinero inteligente se equivocó.

Disrupción: Mi desventura en la burbuja de las startups (ENSAYO)

A diferencia de ‘Uncanny Valley’, donde Wiener cuenta su experiencia trabajando en una startup de análisis de datos (otra perspectiva de la perversión), en este libro los hechos tienen lugar en una empresa de marketing de esas que a veces logran sortear los filtros de spam y acabar en nuestra bandeja de entrada. El equivalente digital y corporativo a ir muy salido entrándole a la gente en masa en una discoteca. Solo que se le llama “misión”. Por supuesto que estos entornos también aspectos positivos, solo que ya tienen sus propios altavoces para contarlos. Y ahí no suele haber posibilidad para difundir los contrapuntos.

Dan Lyons, por cierto, y como punto para orientarse en el personaje, fue la persona que redactaba en el blog ‘Fake Steve Jobs’ parodiando y ridiculizando a Steve Jobs y a la actividad de Apple hasta que la empresa de Cupertino tomó medidas. Aquella mordacidad y dureza descriptiva tienen su continuación en estas páginas. Nos hemos pasado años leyendo —y escribiendo— sobre las bondades y el poderío de Silicon Valley. Testimonios como este son ahora como una manta cálida en una tarde de otoño.


La noticia

Un cincuentañero empieza a trabajar en una startup de Silicon Valley, y por supuesto, sale mal: ‘Disrupción’, de Dan Lyons

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Lacort

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